Reseña de la Colección de Cuadernos “Jorge Carpizo. Para Pensar y Entender la Laicidad”

Cuando se nos pregunta acerca del término laicidad, pueden ocurrir varias situaciones: no tenemos idea alguna de lo que nos están hablando; inmediatamente nos viene a la mente una visión histórica de nuestro país, en el que intervienen personajes como Benito Juárez y Melchor Ocampo; o quizá tenemos una vaga concepción del término por ser mencionado en el marco normativo constitucional en sus numerales 3º respecto de la educación, 24 sobre “libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión”; 40 relativo a la forma de gobierno, y 130 de la separación del estado-iglesias (aunque este último no mencione el término de forma expresa, su función responde a la laicidad de forma complementaria). Sin embargo, la laicidad es un concepto que merece estudiarse con mayor detenimiento ya que es condición necesaria para la convivencia pacífica en la sociedad. De tal suerte surge la iniciativa de crear una colección de cuadernos alusivos al tema.

Con la colección de 34 cuadernos “Jorge Carpizo. Para entender y pensar la laicidad”, los estudiantes y el público en general pueden tener un primer contacto que resulte amigable con la noción de laicidad, la cual es considerada como un concepto que no está del todo unificado ni es totalizador. Analiza las ideas que giran en torno al concepto de laicidad, tales como la autonomía moral, la libertad de conciencia y religiosa, así como la no discriminación y la tolerancia, en sus diversos ámbitos de aplicación: el sistema educativo, la sociedad civil, el sistema político, entre otros. De igual forma nos permite aclarar puntualmente las diferencias que tiene la laicidad con otros conceptos afines. Respecto de la secularización1 y de la laicidad, aunque guarden cierta identidad, Michelangelo

Bovero nos dice que la primera puede verse desde una perspectiva meramente descriptiva, mientras que la segunda se observa en un aspecto normativo y más profundo. Por otro lado, el laicismo se entiende en muchos casos como una política “anticlerical”. A su vez es importante diferenciar, como lo hacen muchos de los autores de esta colección, entre lo que es ser antirreligioso, es decir, estar en contra de la religión o lo relacionado a ella, y ser anticlerical, como postura de rechazo a la intervención de la iglesia en los asuntos políticos; puesto que una condición no supone la otra. Es fundamental entender que se puede estar en contra de una sin necesidad de estar en contra de la otra. Asimismo si bien la laicidad rechaza el clericalismo, no lo hace con la religiosidad, promoviendo valores como el respeto y la tolerancia.

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